La saga Castillo-Fernandez:

Esta es una colaboración muy especial. En estos tiempos en que cada vez menos gente acepta llevar la sacrificada vida del camionero, D. Antonio Fernández Castillo nos cuenta la historia de su familia, camino de la cuarta generación de transportistas.

Mi abuelo, Juan Antonio Castillo Roldán, era de estos profesionales que, como se suele decir, "lo llevaba en los genes".

Me han contado mil historias sobre sus andanzas como camionero, pero sin duda alguna la más curiosa de todas es aquella que hace referencia a su forma de vestir. Cuando iba en el camión, siempre llevaba americana y camisa blanca. Jamás se desprendía de este atuendo, ni siquiera cuando por avería tenía que intervenir en el motor u otros elementos mecánicos.

D. Antonio Fernández Díaz con su primer camión, Un GMC con motor de Barreiros Saeta.

Disfrutaba con su profesión. Sobre todo cuando tuvo la oportunidad de conducir los primeros Pegaso "Mofletes", con los que transportaba aceite de Jaén a Alcalá de Guadaira. En uno de estos viajes, en el término municipal de Écija, tuvo un nefasto accidente al cambiar un neumático pinchado. Murió "con las botas puestas" el 13 de Mayo de 1960, con tan sólo 48 años.

La saga prosigue con Antonio Fernández Díaz. Este llegó al transporte de rebote, pues a finales de los cincuenta ya lo tenía todo dispuesto para emigrar a Alemania.

La "culpa" la tuvo el "artilugio" de la foto: un camión GMC con el motor de un Barreiros Saeta injertado. Tras mucho trabajo y sacrificios, pudo cambiarlo por un Ebro B-35 seminuevo con el que definitivamente asentó su profesionalidad en el transporte.

Como el Ebro se quedaba pequeño, en 1966 decide adquirir un Barreiros Saeta 65 nuevo. Sin embargo, el enorme sacrificio que representó su compra, acabó revelándose como una inversión desacertada. Multitud de averías marcaron esta etapa de su vida. Como anécdota destacaríamos el día en que la camisa de un cilindro ¡cayó al carter!.

Aburrido, compró un Pegaso 1095 "Super Comet" en 1974. Como la oferta superaba la demanda, tuvo que esperar 18 meses a que se lo entregasen. Con la transición, se ve obligado a trabajar en la CAMPSA, repartiendo bidones. Cuando la situación mejora, decide adquirir el Pegaso 1135/1 "Europa". Sin embargo, la evolución del mercado hace que deba orientarse al transporte de productos agrícolas, para los que la carrocería volquete no resulta la opción más apropiada.

En 1986 compró un Pegaso 1223, con una caja más grande. Desde entonces, con tesón y esfuerzo las cosas mejoraron. En la actualidad, sigue al pié del cañón hasta que llegue su merecida jubilación.

Desde muy pequeño, su hijo empieza a amar la profesión paterna. Ya de muy pequeño consigue que su padre le deje maniobrar el Barreiros por descampados y obras. Durante el servicio militar obtiene el permiso de conducir.

De retorno a la vida civil, sustituye a su padre durante una baja laboral adquiriendo así la primera experiencia laboral con el camión.

La 3ª Generación de transportistas.

Tras unos años de chofer asalariado para pequeñas empresas de transporte, en 1991 adquiere su primer camión. El Super Comet de la fotografía. Actualmente posee un Pegaso Mider, de mayor capacidad de carga.

D. Antonio Fernández Castillo con su vehículo nupcial.

El apego a esta profesión tan difícil, se ha visto recompensado con su hijo David.  Todavía demasiado pequeño para conducir,  ya da muestras de su casta subiendo al camión siempre que le dejan.

 

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